

Los estudios de opinión pública dan cuenta de un clima imperante de desazón y enorme inquietud en buena parte de la población. Pero también, una disponibilidad para la esperanza.
Hay una ausencia de políticas claras que contribuyan no solo a la calidad de vida en las ciudades, sino a un adecuado aprovechamiento del potencial territorial del país.
Lo que Javier Milei y sus serviles exégetas nos están diciendo es que el Presidente hace lo que se le da la gana.
En ambas guerras asimétricas, Putin y Trump están entrando en una fase signada por la parálisis.